
Dramaturgia y dirección: René González
_En una terminal suspendida entre el pavimento y el abismo, un hombre espera un camión que tal vez nunca llegue; mientras aguarda, ordena los retazos de su soledad, el barrio, la casa vacía, el amor que la calle le negó y los fantasmas que le muerden el pecho. Este monólogo transita entre la poesía de banqueta y la comedia que sangra, cuestionando qué ocurre con quienes nos sentimos desechables, qué queda cuando el silencio hace eco en todas las paredes y qué queda después de cuestionarnos si es posible volver del borde cuando ya no hay orilla. Esta pieza unipersonal no promete consuelo, pero sí un callejón donde nadie sale ileso; porque a veces, para seguir, hay que contarlo todo, aunque duela, aunque nadie escuche, aunque sea tarde.